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La ideaLa idea nace entre el final del año 2000 y el comienzo
del 2001, en tiempo de matanzas, cuando Paulino, uno de los socios de
la empresa, dedicado entonces a la cría de conejos, pensó
que la carne de éstos podía ser tan buena como cualquier
otra, para someterla al proceso de curación tradicional, que se
había llevado a cabo en casa de sus padres durante toda la vida.
Adobó algunos conejos, de los que él mismo criaba, y les
dejó, junto a chorizos, salchichones y demás, expuestos
al humo durante unos días. Tras comprobar que la carne había
tomado un color rosado, parecido al de la cecina, decidió pedir
a su madre que la cocinara como mejor la pareciera, pues nunca antes había
cocinado ese tipo de carne. El guiso fue degustado en una comida familiar
y todos los comensales coincidieron en afirmar que era un plato excelente.
A partir de aquí, surgió el comentario, en el mismo ambiente
familiar, de que sería viable la comercialización de un
producto como la carne de conejo curada, y nos decidimos a dar los primeros
pasos en ese sentido. La puesta en marcha de la empresaEn un principio pedimos la opinión de Carlos D. Cidón, cocinero del restaurante Vivaldi de León, sobre la posibilidad de que los establecimientos hosteleros se interesaran por un producto como el que habíamos conseguido, debido a que preveíamos que su precio de mercado podría ser elevado y, quizás, no estaría al alcance del público en general. Tras realizar varias pruebas culinarias con el producto, nos animó a continuar con el proyecto e introdujo algunas recetas basadas en él, en su carta de platos. A partir de ese momento, dimos los pasos necesarios para
la creación de la empresa, tanto en su forma física como
fiscal y, por fin, comenzamos a funcionar como “Manga Martínez
S.L.”, con “Conejo Ahumado Leonés, La Artesa”
como nombre comercial, en el mes de julio del año 2002. Esto no
supuso el fin del proceso de investigación en torno al producto
que elaborábamos, pues las condiciones de las nuevas instalaciones
no eran iguales a las de la cocina de Villaturiel, donde se curaron los
primeros ejemplares. Nuevas ideasFueron necesarias nuevas pruebas controlando las temperaturas, la humedad, los tiempos, para obtener un producto de primera calidad. Y durante esas pruebas se nos fueron ocurriendo, sobre la marcha, nuevas formas para esa preciosa carne: y, si dejáramos más tiempo de secado, ¿obtendríamos jamón?; además del conejo entero, ¿sería bueno ofrecerlo troceado?. Pues bien, pusimos en marcha las nuevas ideas y obtuvimos buenos resultados. En poco tiempo comenzamos a ofrecer a nuestros clientes el conejo semicurado entero, chuletillas, lomo, solomillo, paletillas y, cómo no, jamón de conejo. Algunas de esas variedades fueron presentadas a los medios de comunicación en el mes de septiembre de 2002, y al público en general en la Feria Agroalimentaria de Productos Típicos de León, celebrada en Octubre del mismo año, donde pudimos comprobar el gran interés que nuestro producto despertaba. www.laartesaseleccion.com |